Día 3: Tequila, Jalisco 🇲🇽
- Rodolfo Anzaldua
- 2 ene
- 4 Min. de lectura
Tequila no empieza en el primer trago. Empieza antes.Empieza cuando la carretera se estira y el paisaje se vuelve azul. Azul de agave, azul serio, azul que no pide permiso. Ese azul que no se parece a nada más.
Salí temprano. Siempre que un lugar promete carácter, conviene llegar por la mañana.
Cómo llegar a Tequila
✈️ Desde el Aeropuerto Internacional de Guadalajara (Miguel Hidalgo y Costilla)Tequila está a poco más de 60 kilómetros de Guadalajara.
Sin embargo, preferí no tomar el avión. Me gusta la carretera y decidí manejar hasta allá. El camino es mágico desde la CDMX: bosques hermosos, paisajes deslumbrantes que te invitan a bajarte del auto a tomar algunas fotografías. Y, sin presiones de tiempo, eso fue precisamente lo que hice.
Lo que más me gustó del camino fue Cuitzeo: un lago hermoso, un poblado a sus orillas que te susurra, cadenciosamente, que vayas a visitarlo. Yo lo escuché, pero no me desvié. Eso sí, prometí volver y, a final de cuentas, años después cumplí mi promesa.
Al llegar a Jalisco, después de dejar atrás Michoacán, comenzaron las aventuras. Me detuve en una gasolinera que tenía muchos autos aparcados; aparentemente era una parada obligada. Además, siempre he preferido bajarme en lugares con mucha gente: es mejor que hacerlo en una estación donde eres el único auto ahí.
Al salir del baño, un señor que vendía pan —Raúl, según me dijo— me preguntó si era la primera vez que iba a Jalisco.
—No —respondí.—¿Y ya ha probado este pan? —me preguntó mientras me ofrecía un pedazo de un pan redondo, parecido a la cemita guerrerense.
Le dije que no, gracias, y proseguí hacia mi coche. Pero cuando estaba por abrir la puerta, algo me detuvo. Como otro susurro que me decía que le comprara algo a aquel hombre. Así que no abrí la puerta y regresé al puesto.
—Deme uno, por favor, cambié de opinión —le dije con una sonrisa.
—Con gusto, mi joven —respondió (amo que me digan joven, aunque ya esté por entrar a los cincuenta).
Me entregó la pieza de pan en una bolsa. Lo pedí de arándanos; había otros, como de nuez, por ejemplo, pero el arándano fue lo que más me llamó la atención. Antes de irme le pregunté a don Raúl cómo se llamaba el pan y me contestó que allá le decían picón. Eché la bolsa en el asiento trasero y continué mi camino.

Los pocos agaves que veía al inicio ahora dominaban gran parte del paisaje. Era una belleza. Justo cuando estaba por llegar a Guadalajara me dio hambre y alcancé, como pude, mi bolsa con el picón. Al abrirla, aún se sentía tibio por el sol que lo bañó mientras esperaba a que me decidiera en el asiento de atrás. Tomé un trozo de pan y…
Ave María purísima: es el pan más rico que he probado en mi vida. Una auténtica delicia. Me regañé a mí mismo por no haber comprado más piezas; seguro don Raúl hubiera estado gustoso de vendérmelas.

Háganme caso: coman un picón de arándanos cuando vayan a Jalisco.
Desde Guadalajara, el trayecto dura alrededor de 1 hora a 1 hora 15 minutos, dependiendo del tráfico. La ruta es sencilla y bien señalizada.
🚗 Desde Guadalajara por carretera
Toma la carretera federal 15D con dirección a Tepic. El camino es recto, amable y cada vez más verde… hasta que el verde se rinde ante el azul del agave.
💡 Consejo: si manejas, designa conductor. Tequila no perdona distracciones.
Primer encuentro con Tequila

Tequila es un pueblo que huele.Huele a tierra caliente, a madera húmeda, a agave cocido. Desde que bajas del coche, el aire trae algo fermentado, algo antiguo.
En la plaza principal, un señor barría con calma infinita.
—Buenos días —le dije.—Aquí siempre lo son —respondió sin dejar de barrer.

Lugares imperdibles
🏭 Destilerías tradicionalesEntrar a una destilería es entrar al proceso, no al producto.En una de ellas, un jimador llamado don Toño me mostró las piñas de agave.
—Esto no se toma rápido —dijo—. Ni el tequila… ni la vida.
🏛️ Museo Nacional del Tequila (MUNAT)Pequeño, claro y bien contado. Ideal para entender lo que se bebe.
🌿 Campos de agave (Patrimonio de la Humanidad)Aquí no se camina, se contempla. El silencio pesa.
⛪ Parroquia de Santiago ApóstolDiscreta por fuera, poderosa por dentro. Como muchos tequilas.

Actividades que valen el viaje
🚂 Tren José Cuervo Express Un recorrido que mezcla paisaje, música y copas medidas (al menos al inicio).

🥃 Catas guiadas Aprender a oler antes de beber cambia todo.Una guía me dijo:—Si arde, no es bueno. Si abraza, sí.
🛍️ Mercado y calles del centro Botellas, dulces de agave, artesanías. Todo tiene carácter.
Dónde comer (y quedarse conversando)
🍽️ La Antigua Casona Cocina mexicana con respeto por la tradición.
🌮 Los Abuelos Tacos sencillos, contundentes, honestos.
🥘 El Destilado Propuesta más contemporánea, sabores que sorprenden.
☕ Cafés del centro Para bajar el ritmo y observar cómo el pueblo sigue a su propio paso.
Tequila no se presume, se entiende
Al final del día, sentado en una banca, una señora vendía cantaritos.
—¿Uno? —me ofreció.—¿Fuerte? —pregunté.—Como debe ser —respondió.
Tequila no busca emborracharte. Busca decirte algo.
Este fue el Día 3.
San Miguel susurró.
París se quedó.
Tequila… habló claro.
Mañana seguimos.
P. D. Por cierto, de regreso quise encontrar a don Raúl para llevarme una dotación de picones y, para desgracia mía, no lo encontré. Mi cintura se sintió aliviada.





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